El hígado filtra toxinas, procesa grasas y regula químicos vitales. Cuando falla, el cuerpo entra en un estado constante de estrés interno, acumulando residuos que afectan digestión, energía y claridad mental. Apoyar su función permite restaurar procesos naturales de limpieza y equilibrio, reduciendo la carga que hoy te está pasando factura.